Como el perro y el gato


Nos lo han dicho las películas, los libros y las canciones. Nos lo ha dicho nuestra abuela y también el abundante refranero castellano. Que los perros y los gatos son antónimos, que no se llevan bien, que unos son independientes y los otros dependientes; que unos leales y los otros pasotas…

Es importante empezar por el principio, perros y gatos son animales y, como animales, se mueven por instinto, protegen su espacio y tienen ciertas costumbres. Por lo tanto, no estamos ante una lucha de especies, sino, en su caso, ante una lucha por cariño y territorio.

Todo depende del carácter de los animales.

Los videos en los que perros y gatos se funden en abrazos, donde juegan juntos y las películas infantiles actuales ya se han encargado de ir desmontando poco a poco el mito de “como el perro y el gato” sin embargo no todo es blanco o negro. Los perros y los gatos ni se llevan mal ni se llevan bien, depende del carácter de los animales en cuestión.

Hay dos máximas a la hora de que perro y gato compartan espacio. La primera es que sean de diferente sexo para evitar los problemas de territorialidad, la otra y quizás la más importante es establecer la convivencia entre ambos animales desde que son cachorros. Si ya tenemos un animal en casa que entre otro puede suponer un problema que, no obstante, también podemos subsanar.

Nos convertiremos en mediadores para que ninguno de los dos se sienta desplazado. Inconscientemente “el nuevo” puede recibir más atención y es justo lo que debemos evitar para que no aparezcan los temidos celos. Si no tienes claro como ejercer de anfitrión y presentar a tu perro y a tu gato, puedes desde preguntar a tu veterinario hasta buscar información detallada que te muestre en varios pasos la forma de proceder.

Puede que la única muestra de agresividad sea un pequeño gruñido.

Pese a que no son animales opuestos, perros y gatos tienen comportamientos bien diferentes, no será lo mismo presentar un perro a un gato que ya vive en la casa que hacer lo contrario. Debemos tener calma y proceder de forma correcta, quizás todo empiece con un primer gruñido y la muestra de agresividad no pase de ahí.

Lugar de descanso y comida son dos de los lugares más apreciados por el animal, por lo que, en caso de problemas una de las soluciones puede ser tener espacios diferenciados para cada uno. En el caso de que uno de los animales sea adulto y le presentemos un gato cachorro, el can no suele ver a este como una amenaza y muy probablemente le brindará protección.

Los mayores problemas pueden venir por animales adultos del mismo sexo.

Concluimos en que los mayores problemas pueden venir entre animales adultos del mismo sexo cuando uno de ellos ya está acostumbrado a su espacio y otro entra. Tenemos la responsabilidad de mediar de forma correcta y entender que la convivencia entre perros y gatos no solo es posible sino que en la mayoría de los casos es satisfactoria.

Y una máxima es el comportamiento del animal, siempre será más fácil establecer buenas conexiones entre animales dóciles que entre animales con tendencias más agresivas.

Nos gustaría acabar con un apunte de las relaciones entre bebés y animales. La llegada de un nuevo miembro a la familia supone una nueva situación para el animal y por tanto debemos tomar ciertas precauciones e informarnos adecuadamente para que la relación llegue a buen término.

Os lo contaremos en otro post de InstaVets, pero adelantamos que bebés y animales suelen llevarse muy, pero que muy bien.

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